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Mucho más que SEO :)
Voy a permitirme una digresión: hoy no voy a escribir lo que debería (es decir, la continuación del Glosario SEO). Hoy quiero contarte una historia. Se trata de mi mayor historia de éxito hasta el momento, y me involucra no sólo profesional sino personalmente. Y lo mejor: no sólo me involucra a mí, sino a todo VarDump, un grupo de gente que quiero mucho y admiro más todavía.
Quiero contártela porque me parece que esta experiencia puede servir para comprender mejor la filosofía de trabajo que adoptamos, y el por qué de ciertas decisiones.
Todo empezó con un inocente mail, como suele pasar en nuestro ámbito ![]()
El año 2006 estaba llegando a su fin cuando recibí un mail igual a tantos otros, que pedía consejo SEO. Una persona necesitaba que su sitio venda, y luego de muchas noches de insomnio, confiaba en que un buen trabajo SEO podía ser la solución a su problema.
Entré al sitio, miré el código; evidentemente el negocio tenía muchísimo potencial. Pero había un problema: el sitio no era en absoluto “SEO-izable” por la forma en que estaba programado. ¿Qué hacer? ¿Cómo decirle a un cliente potencial “tu sitio es muy lindo pero no va a posicionarse jamás”? ¿Cómo evitar que huya despavorido ante tamaña noticia?
Pero por otro lado, ¿cómo no decirlo, cuando uno sabe perfectamente que muchas veces es mejor rehacer que construir sobre castillos de naipes?
Me consta que el grupo de gente que había desarrollado el sitio para este cliente eran profesionales de renombre, gente conocida en su ámbito. Pero el detalle era: le habían desarrollado un sitio que no respondía a los requerimientos de su negocio. ¿Por qué? Simplemente porque el mercado en que se mueve el cliente es ultra competitivo, y un sitio desarrollado sin tener en cuenta el SEO no sirve para ese mercado.
Voy a decir algo que puede herir algunas susceptibilidades, pero realmente lo creo: algunos programadores creen que un código lindo hace a un sitio, de la misma manera que ciertos diseñadores creen que la estética hace al sitio. No señor, el que hace a un sitio es el negocio. El objetivo de negocios del cliente es el que tiene que definir el sitio, y no los gustos personales de quien dirige el desarrollo, inclusive desde la mismísima elección de lenguaje en que se programará.
Un sitio puede estar impecable a ojos de quienes tienen (tenemos) el corazoncito en sistemas, pero si ese sitio no logra vender (o cumplir el objetivo del cliente), no hay codiguito lindo que se justifique. Si no vende, cada centavo es derroche.
En este caso particular, era una locura: un sitio estéticamente atractivo, con funcionalidades adecuadas, programado con métodos rimbombantes… y con una sola página indexada en Google. ¡Horror!
No digo que esta mala elección de método de programación haya sido adrede. No me atrevería a decir tanto. Quizá fue simplemente desconocimiento de las reglas del juego de los negocios en internet por parte de la gente encargada del desarrollo. En cualquier caso, el problema era tan real como el grito de los números en rojo.
El cliente, en su fuero interno, sabía que algo andaba realmente mal, y que la solución no iba a ser fácil, rápida ni barata. Lo que había que decirle, entonces, era: si querés vender, necesitás aparecer en buscadores. Si necesitás estar primero en buscadores, tenés que pensar en SEO. Si pensar en el posicionamiento en buscadores implica dejar atrás lo hecho hasta ahora y volver a empezar, pero bien, no queda opción que hacerlo y más vale arrancar cuanto antes. Así de simple.
Nos sentamos con Mauro, código mediante, a ver cómo podíamos darle la noticia al cliente: tenemos que hacer tu sitio de nuevo. ¡Zas! ¡Qué momento!
Estábamos preparados para que el señor en cuestión no respondiera nunca más un mail nuestro. Hubiese sido comprensible. No sería la primera ni la última vez que un cliente se “ofendiera” ante tamaña noticia.
Contra todas las previsiones, el cliente no sólo contestó, sino que estuvo de acuerdo. Puso en nuestras manos todo su negocio con la fe ciega del que desespera y se aferra a quienes le dan confianza.
No lo podíamos creer.
Empezamos a trabajar con ritmos casi desenfrenados. Nos llevó meses. Dolores de cabeza. Desvelos. Broncas. De todo.
De a poco, lo que empezó siendo un trabajo SEO se fue convirtiendo en un trabajo completo de emarketing. Había que definir estrategias de marketing generales para el negocio. Estar primero en Google no es la panacea si no sabés aprovecharla.
Para hacer un buen trabajo de emarketing, necesitábamos trabajar en gran detalle las áreas de desarrollo, arquitectura de la información, usabilidad…
Cuando quisimos acordar, también teníamos un departamento de contenidos.
Un buen día, no sólo teníamos todo esto sino también programación a cuatro manos ![]()
Otro día me desperté y supe que estábamos haciendo la estrategia del negocio entre todos, y pensando en negocios futuros que involucraban a todo el grupo de trabajo.
Y otro día me di cuenta de que el sitio había superado todas las expectativas: no sólo de ventas, que son un orgullo, sino también de satisfacción tanto de usuarios como del equipo humano que hoy sostiene al sitio.
Pienso nuevamente en una acertadísima metáfora del colega Emiliano Elias de .Fox: “el SEO es como una brochette” que atraviesa a todas las áreas de una empresa y que, de alguna manera, direcciona los esfuerzos hacia el objetivo del sitio.
En este caso que hoy te cuento, la comparación de Emo es más cierta que nunca. Con esta experiencia comprobamos una vez más que, pensando en SEO, o mejor aun, en emarketing en general, se puede convertir un código vacío en un negocio de unas cuantas cifras.
Hoy somos un montón de personas las que trabajamos todos los días en ese sitio. Hemos logrado niveles de conversión impresionantes. Posiciones en buscadores impensables con ese nivel de inversión. Solidez en las funcionalidades del sitio. Usuarios contentos porque encuentran lo que buscan ![]()
La moraleja de esta historia: a veces conviene el borrón y cuenta nueva, aunque duela. No es sencillo, pero con un buen equipo y pensando en el negocio, todo se puede. Lo que no se puede es relegar un negocio por una programación no acorde a los requerimientos de posicionamiento y de emarketing.
Esta persona, a quien hasta ahora llamé “cliente“, hoy cambió de denominación. Gracias al trabajo duro, a la filosofía compartida y a la providencia, hoy digo con orgullo que ya no es mi cliente sino que somos socios. Pero digo mucho más que eso: somos amigos.
Voy a agradecerle toda la vida el haber puesto toda su confianza en nosotros. El trabajo de cada día, con ganas y el mayor esmero, es la retribución de semejante acto de fe.
Y ahora sí, me dejo de cursilerías! ![]()
Lo que quiero que te lleves después de haber leído todo este choclo: el fin último de un trabajo SEO puede ser estar primero en Google. Pero el fin último de un trabajo de emarketing realmente profesional es cumplir el objetivo del cliente. Vivimos para y por el negocio, y eso es lo que nunca tenemos que perder de vista.
De esa idea tan simple, de esa verdad de perogrullo, salen los grandes negocios.
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Para terminar, la noticia. Hasta ahora estuve haciendo trabajos SEO extra, además de este pequeño titán del que hoy soy socia. Como habrás podido comprobar, me encanta involucrarme a fondo en el negocio de mis clientes.
Gracias a los hados, el éxito de esta historia que te conté requiere toda mi atención. Es por eso que a partir de hoy no voy a tomar más clientes SEO, excepto en casos muy puntuales de consultoría.
Quiero agradecerles infinitamente a todas las personas que dejan sus comentarios o me escriben para pedir presupuestos y solicitar servicios SEO, pero con el nivel de trabajo que (¡por suerte!) hoy tenemos, si tomara nuevos clientes no podría atenderlos como merecen. Y eso va contra mi filosofía de trabajo.
De todas maneras, la vida me fue regalando algunos colegas SEO profesionales de oro, que recomendaré gustosa si alguien necesita servicios de posicionamiento que yo ya no puedo ofrecer.
Por supuesto, sigo estando disponible para escuchar casos y dar consejos de posicionamiento en buscadores, y prometo dedicarme con más empeño a “evangelizar” a través de este blog y, quién te dice, contarte algunos truquitos SEO ![]()
Pero para eso va a haber que esperar al próximo post (en breve, ¡prometo!). Hoy sólo quería compartir con vos ésta, mi mejor historia profesional hasta ahora.
¡Gracias a todos mis clientes SEO! ¡Gracias, VarDump! ¡Gracias Juan, flamante socio y amigo!
Nos leemos